Este año quisimos celebrar las populares fiestas de San Fermín con una recreación de los encierros al más puro estilo navarro. Tras pedirle a San Fermín que nos guie en el encierro, los mozos y los toros recorrieron las calles y pasillos de nuestra residencia hasta llegar a la plaza, donde fueron toreados. Por suerte, la jornada terminó sin ningún herido por asta y con la plaza abarrotada de gente gritando: “¡Olé!”.

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