
Cuando las familias buscan un lugar para que su familiar mayor reciba los mejores cuidados, se encuentran con una amplia oferta. Hay centros públicos, privados, concertados, fundaciones, grupos empresariales. Elegir dónde va a vivir un ser querido es una de las decisiones más importantes que se toman en la vida. Entre toda esta oferta el sector solidario presenta un modelo que no es compartido por todos los centros.
En la residencia Santa Justa formamos parte de él desde nuestros inicios. Somos una Fundación Sin Ánimo de Lucro desde nuestra constitución el 3 de julio de 1907. Tal y como quiso Doña Justa Herreros de Tejada. Tal y como entendemos que se debe cuidar: centrados en las personas, centrados en cuidar juntos.
El sector solidario agrupa a aquellas organizaciones de atención a personas mayores que no tienen ánimo de lucro: fundaciones, congregaciones religiosas, patronatos, asociaciones. Lo que las une no es solo una forma jurídica, sino una manera de entender para qué existen: personas a las que cuidar. La diferencia fundamental con una empresa mercantil es sencilla: en el sector solidario, los beneficios económicos que se generan no se distribuyen entre accionistas. Se reinvierten íntegramente en el propio centro, en mejorar la atención, las instalaciones o las condiciones del equipo profesional. La calidad asistencial, las condiciones laborales del equipo, el arraigo territorial, una gestión transparente… son los criterios para establecer una red de cuidados. Esto no significa que las organizaciones del sector solidario no gestionen bien sus recursos, ni que no deban ser económicamente sostenibles. Significa que la sostenibilidad es un medio, no un fin.
Cuando en Santa Justa tomamos una decisión de cualquier tipo, ya sea incorporar un profesional, renovar un espacio, cambiar un protocolo, etc., la pregunta que guía esa decisión es sencilla: ¿esto es lo mejor para las personas que viven aquí? Tenemos la responsabilidad de cuidar a las personas mayores y sus familias, a quienes debemos la mejor versión de nosotros mismos.
Una auxiliar que lleva años con nosotros conoce bien a cada residente, su nombre, sabe cómo le gusta que le hablen, qué le inquieta, qué le alegra. Y lo mismo con cualquier profesional: enfermería, psicología, trabajo social, medicina, fisioterapia, terapia ocupacional, etc. En el sector solidario, la cultura organizativa de las fundaciones busca generar confianza y continuidad. Y eso, en los cuidados, es fundamental.
El sector solidario fue uno de los primeros en adoptar en España el modelo de Atención Centrada en la Persona: una manera de entender los cuidados que pone la dignidad, la autonomía y las preferencias de cada individuo en el centro de todo. No como una frase bonita, sino como una práctica diaria que requiere tiempo, formación y compromiso.
Las entidades del sector solidario nacieron y nacen con una misión, y esa misión las vincula al territorio y a la comunidad. Santa Justa lleva más de 100 años en Logroño siendo es parte de su historia, de la de la región y de su tejido social. Una confianza que se construye con años de dedicación y cuidados.
Lares España, la Federación de Residencias y Servicios del Sector Solidario, aglutina y representa este modelo en el que lo importante son las personas. La forma en que se materializan los cuidados, la razón por la que se hace y la estructura desde la que se hace son parte del propio cuidado.
Santa Justa es miembro a su vez de Lares La Rioja, la delegación territorial de esta federación, lo que nos vincula a una red de centros que comparten una misma manera de entender los cuidados: centrada en la persona, basada en valores y comprometida con la calidad de vida de quienes nos confían su bienestar. Formar parte de Lares es una declaración de cómo queremos ser y de con quién queremos caminar. Nos exige, nos inspira y nos recuerda cada día que cuidar bien es, ante todo, una responsabilidad ética.