
Comenzamos el año acogiendo en casa el programa y podcast de Radio Rioja “La SER Conversa” sobre la soledad no deseada. Una jornada en la que reflexionamos junto con instituciones, asociaciones, familias y nosotros mismos acerca de un problema que año a año se va incrementando. En esta tercera edición, partimos de los siguientes datos: en 2025 La Rioja ha registrado el mayor nivel de envejecimiento de su historia: por cada 100 menores de 16 años tenemos a 159 personas mayores de 64 años. Unos datos que convierten a La Rioja en la octava región más envejecida del país. Cómo abordamos la soledad no deseada en personas mayores es una responsabilidad de muchos actores.
Desde Santa Justa nos gusta pensar en que ponemos nuestro granito de arena para paliar un problema social que puede darse también en casa. A través de cuidados con mayúsculas, que tienen en cuenta primero a la persona y su historia de vida para mirar en segundo lugar al paciente, a través de trabajadores cuya vocación les lleva a creer que tienen el mejor trabajo del mundo, a través de compañeros que están atentos los unos a los otros y familiares que entienden con generosidad que amplían las fronteras de su propia sangre… Una mirada colectiva, cómplice y llena de empatía que se resume en los cuidados que nos gustaría tener.
Recientemente en el Congreso de Lares España, la directora del Imserso ponía de manifiesto que “hemos de cuidar si no es en casa que sea como en casa”. Sara Alba, directora, reflexionaba en la mesa: “A veces la salud nos acompaña hasta nuestro último día. A veces la vida nos pone en una situación difícil. Nuestra salud se quebranta o tenemos alguna dificultad. Nuestra situación se convierte en una de alta fragilidad: ya no podemos solos, ya no podemos estar en casa, ya no podemos continuar en nuestro entorno… En Santa Justa proporcionamos descanso, pero también consuelo y esperanza. La vida es vida hasta el último instante. Para nosotros es muy importante tener un proyecto de vida, cosas interesantes que seguir haciendo con tus capacidades, con tus posibilidades o con tus limitaciones.”
Además, centrados en el tema de las personas mayores en situación de soledad no deseada que llegan a Santa Justa “se encuentran con más de 100 trabajadores, un equipo de voluntarios, otros 155 residentes. En esta casa vivimos en comunidad. El cuidado no se hace de forma compartimentada, poniendo piezas que componen gran puzzle. El cuidado se hace estableciendo redes, conexiones emociones, cuidamos con las manos, cuidamos con el corazón y cuidamos a con el afecto. Cuidamos juntos, con las familias, con nuestro entorno. Abogamos por crear juntos un nuevo discurso comunitario en el que se dé la importancia que se han ganado con los años las personas mayores aunque de que vivan desde un centro como nuestro, son y merecen ser parte activa de la ciudad”.
Giovanny Llanga, uno de nuestros supervisores, volvió a destacar que cuidar a los mayores es también un acto de justicia: devolver con vocación, empatía, respeto y agradecimiento todo por lo que ellos lucharon en su momento y ahora todos nos beneficiamos. Un trabajo que no solo se aborda desde el conocimiento y la profesionalidad, sino también desde las emociones. “Qué importante es un abrazo o que los familiares te den las gracias”.
Modesta es una de nuestras residentes. Conoció Santa Justa cuando su marido necesitó de cuidados profesionales. Después, los necesitó ella y no lo dudó. Quiso volver a la casa a la que iba de visita para que se convirtiera en la suya propia. Atenta a los demás, pendiente de los pequeños detalles, como una mala cara, una comida que sobra en el plato, un poco de conversación para quien está solo, una bienvenida a quien llega de nuevas. Modesta es un gran ejemplo de que la soledad se palía en comunidad.
Ana, enfermera de profesión y cuidadora, como muchas mujeres, primero de sus padres y ahora de su marido, no duda en afirmar que ha ampliado los límites de su propia familia. Gracias a la labor de los voluntarios, de talleres con familiares o compartiendo mesa durante las visitas, su red ha aumentado. Ahora está pendiente de otra familiar que acaba de perder a su ser querido. Está atenta. Es generosa. Aunque ella dice “no lo puedo evitar, soy así”.
En Santa Justa queremos llenar de significado ese “juntos”. Porque la vida es vida hasta el último día.